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Todo comenzo un dia que la tia con cara de empanada que se llamaba Rodolfa, se fue al campo. Al llegar a su pueblo, de repente, vio a un hombre que estaba con un aparato parecido a un telescopio y se acerco para preguntarle que qué hacia. Ese hombre, llamado Antonio Sanchez, le contó las grandiosas utilidades de los teodolitos: "hechas una vision y hayas el seno del angulo 30º bla, bla, bla..." la chica se quedo realmente impresionada de la utilidad del misterioso aparato y decidio interesarse mas por la ciencia de la topografia. Años mas tarde, sacó un nuevo modelo de teodolito junto con su querido amigo Enriqueto ( que todavia es mas feo)
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